Lunes, 7:40 a. m.
Facturás más de US$300,000 al año.
Abrís el celular.
Un cliente se quejó de tu marca en X el sábado. Nadie lo vio.
Alguien preguntó por tu categoría. Nadie le contestó.
Y el inversionista que conociste el jueves sigue esperando el correo que le prometiste.
Las tres cosas tenían arreglo en cinco minutos. Faltaba alguien mirando.
Por qué ahora
El 7 de octubre, Grok Bot anunció que ya puede buscar, leer y monitorear X.
Una rutina corre sola, a la hora que le digas. Tú lees el resumen.
Rowan Cheung compartió sus cuatro rutinas favoritas. Las adapté para fundadores como vos.
Copiá cada instrucción y cambiá lo que va entre los bloques.
1. Tu marca en X
Para qué te sirve: apagar quejas a tiempo y no perder entrevistas.
Cada día a las 8:00 a. m., traé las menciones en X de [marca], [@cuenta] y [mi nombre] de las últimas 24 horas. Etiquetá cada una: elogio, queja, pregunta o neutral. Quejas primero. Resumen a [#menciones]. No respondás ni le escribás a nadie. Si no hay menciones o algo falla, avisame igual.
2. Ideas probadas para tu equipo
Para qué te sirve: copiar casos de IA con resultado, sin experimentar a ciegas.
Cada día hábil a las 7:00 a. m., buscá en X y en la web casos reales de IA en [mi industria] con la tarea, la herramienta y el resultado con número. Descartá anuncios, promesas y listas de “10 prompts”. Mandame máximo tres a [#canal de Slack], con su link. No le escribás a nadie. Si nada pasa el filtro o algo falla, decímelo en una línea.
3. Compradores activos
Para qué te sirve: gente decidiendo qué comprar en tu categoría. Prospectos calientes para tu equipo comercial.
Cada cuatro horas, de 8:00 a. m. a 8:00 p. m., buscá en X gente evaluando [categoría]: pidiendo recomendaciones o quejándose del problema que resolvemos. Ignorá cuentas de marcas y vendedores. Avisame solo si hay algo nuevo, con el link y una línea de contexto. No sigás, no respondás ni le escribás a nadie. Si la búsqueda falla, avisame.
4. Seguimiento a contactos nuevos
Para qué te sirve: no perder al inversionista del evento ni al cliente del almuerzo. Esas relaciones valen plata y se enfrían rápido.
Cada lunes a las 7:30 a. m., revisá mi Gmail y mi Google Calendar de los últimos siete días y listá las personas nuevas con las que hablé o me reuní. Dejá por fuera boletines, notificaciones y gente de mi equipo. Preguntame de qué hablamos con cada una y proponeme una tarea de seguimiento. Nunca le escribás a nadie. Si no hay personas nuevas o no podés entrar a alguna cuenta, decímelo.
Un ejemplo (hipotético)
Supongamos que tenés una clínica dental en Cali que factura US$450,000 al año.
La tercera rutina encuentra dos personas preguntando en X dónde hacerse ortodoncia invisible en Cali.
Tu equipo les escribe esa tarde, a mano.
Una agenda valoración.
Cinco minutos para montar la rutina. Un paciente que no iba a llegar.
El molde de las cuatro
Todas siguen el mismo patrón:
Horario claro: a qué hora corre y cada cuánto.
Filtro: qué se queda y qué se bota.
Límite: el bot busca, ordena y te avisa. Nunca responde ni contacta a nadie.
Aviso: si no encontró nada o algo falló, te lo dice.
Sin esas cuatro piezas, la rutina se llena de ruido o se calla justo cuando más la necesitás. La decisión sigue siendo tuya.
Qué hacer hoy
Elegí una sola: la que más plata te esté costando.
Pegá la instrucción en tu Grok Bot, cambiá los corchetes y pedile que la deje como rutina.
Leé los resultados una semana y ajustá el filtro.
La semana siguiente, montá la segunda.
Hacele,
Andrés.





